El
primer reto es la construcción de una estrategia de modelación
que permita, al mismo tiempo, captar los efectos de las interacciones
entre la población civil, las organizaciones armadas y el
Estado, en un contexto de interacción estratégica y
territorial. Como sabemos que la disputa territorial de los agentes
armados ha cambiado la organización regional del país,
queremos encontrar los métodos teóricos y estadísticos
que nos permitan ir, desde la coordinación de acciones
individuales, hasta el agregado de acciones de la población y
de los agentes armados en juegos de interacción local. El
punto es: ¿cómo llegar desde las interacciones
locales a los agregados? El resultado sería una idea
aproximada de la dinámica de la interacción entre las
acciones de los agentes armados, los territorios y las poblaciones.
Un segundo reto es ampliar, afinar y precisar el uso de la noción
de racionalidad en la investigación en ciencias sociales. En
el contexto brindado por la teoría de juegos queremos entender
y predecir las acciones de agentes racionales en situaciones
interactivas, ya sean de conflicto, de elección de teorías
o de avance del conocimiento. El desafío es aprender a captar
las percepciones, los procedimientos racionales y las decisiones de
los agentes en situaciones diversas y con distintas estructuras de
información. Un tercer reto es modelar las conjeturas y
comportamiento de la población civil en redes sociales
espontáneas, en un contexto de interacción estratégica
con grupos armados. La introducción de métodos de
experimentales es un desarrollo natural de los dos retos anteriores.
Por último, la integración de estos retos particulares
debe conducir a la construcción de una teoría de la
guerra irregular y de su duración.